Fue un domingo del pasado mes de enero, pero no me acuerdo de cuál. El caso es que la intensa e inusual nevada caída en nuestra ciudad invitaba a disfrutar con los niños en los parques y calles, y allá que nos plantamos unos cuantos peñistas a tirarnos bolas y ponernos chorreando.
Posteriormente, y fieles a nuestras costumbres de mantener nuestras relaciones internacionales, acudimos a "La Pampa" donde nuestro argentino amigo Carlos nos sirvió comercio y bebercio a discreción para ir entrando en calor.
Y claro, "los de siempre" pensaron que un día así era una pena desperdiciarlo, y que unas migas o similar era lo que encajaba ante climatología tan adversa. Dicho y hecho, nos desplazamos al Abrehuí donde, a falta de migas, degustamos sus tradicionales "sartenás de papas y huevos".
Al final nos olvidamos del frío, claro está.